OFERTA EDUCATIVA EN MÉXICO
La
oferta educativa en México, como en los demás países de América Latina, es
diversa y desigual, aseguró Adriana González Martínez, docente de la Escuela de
Ciencias de la Comunicación de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, al
señalar que hasta hace unos años estuvo centralizada en el Distrito Federal,
Guadalajara y Puebla, donde están las universidades más antiguas.
Es
hasta los últimos años cuando se abrieron centros de educación superior en
otros lugares, cuyo desarrollo ha sido desigual y sus tendencias se han
orientado a las necesidades regionales.
En
su estudio "Desigualdades en la oferta educativa, inserción laboral
temprana y producción científico tecnológica en las regiones de México y el
ALCA", la investigadora comenta que la desigualdad que presenta la oferta
educativa en el país, se asemeja a lo que sucede en Puebla, que absorbe a
jóvenes del centro-sur del país en educación superior.
La
oferta laboral, el desarrollo científico y tecnológico es igualmente desigual,
como resultado de fases ancestrales del desarrollo de México, las formas de
gobierno, políticas empresariales y movimientos educativos.
González
Martínez dijo que la migración de población de Centro y Sudamérica y el Caribe
a centros universitarios y tecnológicos de nuestra región es un ejemplo de
ello, que obedece a la existencia mayor de instituciones de educación y a
costos menos altos.
Sin
embargo, la cantidad no necesariamente va aparejada con la calidad y con las
posibilidades de empleo y formación de recursos especializados, indicó la
docente al puntualizar que las cantidades que cada país destina a educación,
ciencia y tecnología del Producto Interno Bruto, también es desigual.
También,
los aportes de los sectores productivos dependen de sus expectativas
particulares, señaló al explicar que con base en un análisis de cifras de los
rubros anteriores, es posible suponer que no habrá una homologación ni
integración pronta en los mercados educativos, así como en ciencia y
tecnología, además de una oferta laboral en condiciones favorables para los
integrantes del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas.
Si
bien es cierto que los sistemas educativos se han desarrollado y modificado más
rápido que nunca, por otro lado, no lo han hecho con la debida celeridad,
adaptándose con demasiada lentitud al rápido compás de los acontecimientos a los
que se hallan circunscritos.
Los
países latinoamericanos son emblemáticos en retraso en transformaciones, indicó
al comentar que la transformación más significativa de la educación superior en
México ocurre entre 1960 y 1985, periodo durante el cual se establecen las
bases más significativas del actual sistema de educación superior en el país.
DEMANDA EDUCATIVA EN MÉXICO
En las
próximas décadas México tendrá una demanda cada vez más intensa de educación
media superior y superior, como resultado de las transformaciones en el tamaño
y la estructura de la población de acuerdo con su edad. Así, en todo el país
será necesario ampliar la cobertura y calidad de la educación universitaria
pública.
Sin duda, las transformaciones en el tamaño y la estructura por
edades de la población tendrán efectos en la formación de un amplio espectro de
demandas y necesidades sociales que es necesario prever para enfrentar los
nuevos desafíos con oportunidad, equidad y eficiencia. Pero debemos reconocer
que el país enfrenta enormes rezagos en la educación para los jóvenes y una
severa crisis en el sistema educativo nacional.
Para ejemplificar lo anterior, citemos dos casos, el primero
referido a una entidad: durante 2006 la cobertura de educación superior en el
estado de México fue apenas de 19.5%, lo que lo ubica en el lugar 28 de las
demás entidades federativas, muy por debajo del DF, Nuevo León, Sonora y
Sinaloa que están en los primeros lugares. Un segundo ejemplo es la declaración
de la OCDE (septiembre de 2008) que señala que México ocupa el último lugar, de
entre los países miembros, en lo que se refiere a gasto por alumno de educación
media superior, y agrega que en el plano de la educación superior, en la
mayoría de los casos, la obsolescencia de los saberes impartidos es evidente.
Ante este panorama, la creación de la quinta unidad de la UAM, es
decir, de una nueva universidad pública, responde no sólo a las exigencias y
necesidades de actualización, renovación e innovación de las propias
disciplinas y campos del conocimiento hasta ahora cultivados en los otros
campus de nuestra casa de estudios, sino a la pertinencia y a la oportunidad
social de incrementar sustancialmente la cobertura universitaria, creando
nuevos espacios educativos públicos de calidad.
El 14 de mayo pasado el Colegio Académico, máxima instancia de
decisión de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), aprobó la creación de
nuestra quinta sede universitaria. Esto, sin duda, enriquece y amplía el
panorama de opciones educativas que a nivel superior ofrecemos las
universidades públicas del país.
La Unidad Lerma de la UAM, que entrará en operación en septiembre
de 2010, se ubicará en el municipio de Lerma de Villada, estado de México, y
atenderá buena parte de la creciente demanda de educación superior en los
municipios aledaños y del estado en general, al cubrir una necesidad manifiesta
de los jóvenes mexiquenses por incorporarse a programas de estudio de calidad,
como ocurre en nuestras unidades Azcapotzalco, Cuajimalpa, Iztapalapa y
Xochimilco.
La zona de influencia de la quinta unidad impactará directamente a
13 municipios y atenderá una demanda potencial de 522 mil jóvenes que viven
allí. Debe destacarse que la pertinencia de la Unidad Lerma descansa en el
hecho de que aproximadamente 42% de los alumnos que estudian en la UAM proviene
del estado de México, entidad con una población de 2.5 millones de jóvenes
entre 15 y 24 años de edad.
En este sentido, el modelo de la Unidad Lerma de la UAM deberá
entenderse a sí mismo no sólo como la incorporación de nuevos espacios para los
alumnos o académicos, sino como la presencia de una institución educativa que
responde a problemáticas en los terrenos de la competitividad, la
responsabilidad social, la innovación y el desarrollo tanto humano como
sustentable, desde una perspectiva de equidad e igualdad de oportunidades.
De igual modo, esta nueva unidad permitirá aumentar el acceso de
jóvenes a estudios de licenciatura y posgrado, al mismo tiempo que potenciará
proyectos de investigación que, al multiplicarse, ayudarán a formar más y
mejores recursos humanos que incidan positiva mente en el desarrollo local,
regional, nacional y, por qué no, a nivel internacional.
Sin duda, ante situaciones de crisis como la que enfrenta hoy
nuestro país, la mejor inversión que se puede hacer es precisamente en la
educación y preparación de los mexicanos, entre quienes (por cierto) 6 millones
no saben leer ni escribir, 10 millones no concluyeron los estudios de primaria,
y otros 17 millones no terminaron la secundaria. En el caso del nivel superior,
sólo uno de cada cuatro jóvenes tiene la oportunidad de llegar a este grado de
escolaridad.
Finalmente, hay que señalar que ante tal rezago acumulado por
años, se requiere multiplicar la oferta en educación superior a la par de una
mayor inversión en ciencia y tecnología, y con ese objetivo nuestra universidad
contribuirá “con su granito de arena” y pondrá muy próximamente a disposición
de los jóvenes, sobre todo del estado de México, su quinta unidad académica: la
Unidad Lerma de la UAM.
Rector general de la Universidad Autónoma Metropolitana.
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